lunes, 6 de agosto de 2007

El terrorismo reaccionario

Opinión
Desde Ecuador
El terrorismo reaccionario
Por: Alberto Maldonado

Leo, en un ensayo del Internet, este texto y pienso que es la pura verdad:

'La reacción, la contrarrevolución, la movilización de las élites privilegiadas que manejan la sociedad, ante la posibilidad de perder sus beneficios, es siempre violenta. La lucha a muerte por mantener prerrogativas que una clase social detenta, es furiosa. Sin dudas, no podría ser de otra manera: el que nació y creció convencido de ser 'superior' que otros, el que siempre ha vivido del trabajo de otros, considerando esa situación como natural, no va a ceder sus prebendas fácilmente. Dará una batalla a muerte por mantener ese estado de cosas. Es por eso que la reacción ante cualquier revolución nunca se hace esperar; y siempre, irremediablemente siempre, es feroz, total, mortífera. Las contrarrevoluciones no negocian: se hacen para aniquilar a quien osó destronar al privilegiado. No puede haber procesos contrarrevolucionarios suaves, siempre son a todo o nada'.

Esta verdad no necesita demostración. Los hechos históricos -sin exageraciones, de todos los pueblos del mundo- prueban que quienes 'se atreven' a desafiar el sistema, si pierden, tendrán al frente un enemigo feroz, que no perdona, que no repara en medios, por más bestiales que sean, hasta ver aniquilado al enemigo.

Los ejemplos sobran

Hitler y su nacional socialismo triunfó en Alemania cuando el movimiento sindical del brazo de los social demócratas había alcanzado cifras 'preocupantes' (para el establecimiento, desde luego) A poco, impuso una feroz dictadura militar - civil y desató una cruenta y bestial persecución de comunistas y judíos (a estos, para quitarles el poder económico que tenían y confiscarles sus riquezas) El ensayo condujo a la segunda guerra mundial, con 50 millones de muertos.

Francisco Franco se impuso sobre la joven república española (con ayuda, desde luego, del nazismo alemán y el fascismo italiano) e impuso una brutal dictadura militar-religiosa (el falangismo) que solo en 3 años de 'guerra civil' ocasionó dos millones de muertos (la mayoría fusilados) y miles de exilados. La dictadura franquista duró 40 años y no cesó nunca en la persecución de republicanos y comunistas. Solo pudo ser superada cuando el 'generalísimo' fue llamado 'sin duda' a la diestra del todopoderoso, en mérito a tan laudables servicios.

El triunfo electoral de Salvador Allende y sus intenciones de un cambio hacia el socialismo fue apagado a sangre y fuego por una fuerza armada robotizada en el más puro espíritu del anticomunismo bestial. Pinochet y su banda de represores reinó durante 17 años sobre la base de un régimen represivo que asesinó o desapareció a más de 3.000 chilenos, 'sospechosos' de comunistas; torturó a varios miles más y obligó al exilio de medio millón. Murió 'en santidad', en la cama, 'rodeado por los suyos' (que fueron luego sindicados de ladrones) y en la impunidad, mientras Chile trataba de recuperar su civilidad.

Y qué decir de la miserable y bestial dictadura de los militares argentinos, que a pretexto de una supuesta e inexistente 'guerra contra la subversión' desaparecieron (tirándoles de aviones en vuelo) o asesinaron a más de 30.000 argentinos; y se robaron críos de madres jóvenes que fueron detenidas y asesinadas por simples sospechas de ser de izquierdas.

Centroamérica es un muestrario reciente de infinidad de experimentos criminales contra la población y contra movimientos y grupos de izquierda que han pretendido introducir cambios políticos y sociales. Guatemala es el país en el que más se han ensañado las fuerzas represivas contra indígenas y contra la dirigencia de izquierda. ¿Recuerdan lo que ocurrió en el Salvador, el asesinato de los 5 jesuítas y del arzobispo Romero?

Y nuestro vecino del norte (Colombia) es una especie de 'líder' en estos quehaceres criminales y genocidas. Llevan cincuenta años de 'combatir la subversión' con los métodos más brutales y de exterminio que uno pueda imaginar. Algo ha trascendido de esta política bestial: soldados que jugaban fútbol con la cabeza de 'bandoleros' (campesinos alzados en armas o sospechosos de colaborar con movimientos guerrilleros) Paramilitares ocupando aldeas y veredas, asesinando a sangre fría a grupos poblacionales enteros y apropiándose de sus tierras, todo ello con el auspicio del ejército y el visto bueno de los gobiernos 'civilistas' de turno. En Colombia se dio el caso de la liquidación sistemática, mediante el llamado sicariato (asesinos a sueldo) de más de 5.000 cuadros de un partido político de izquierda (la Unión Patriótica UP) De esta fauna colombiana, destaca Alvaro Uribe, el presidente que desató la llamada 'seguridad democrática' y que ha patrocinado el Plan Colombia y ahora el Plan Patriota, con la esperanza de derrotar a la subversión (Las FARC, el ELN) por la vía militar. En Colombia sigue reinando lo más funesto del paramilitarismo mientras los mandos militares y policiales encontraron el gran pretexto para justificar su supuesta guerra, la lucha contra el 'narcoterrorismo' nombrecito con el cual pretende Uribe y sus paramilitares, hacernos creer que no hay un movimiento guerrillero, que lucha por cambiar los destinos de Colombia, sino grupos de 'bandidos' que se nutren con el gran negocio del narcotráfico, especialmente a Estados Unidos. Pero los hechos están desmintiendo a estos genízaros ya que ni los grupos guerrilleros han sido derrotados (al contrario, se han fortalecido) ni ha sido controlado el narcotráfico (ha aumentado, hacia USA especialmente)

Terrorismo made in USA

Estos y muchos otros actos de genocidio y exterminio de movimientos de izquierda, en América Latina, han tenido un denominador común: la dirección, el apoyo, el financiamiento y, cuando no, la presencia de tropas y armamento de los Estados Unidos de Norteamérica. El Plan Colombia y el Plan Patriota son dos instrumentos bélicos de exterminio financiados y ejecutados por el gran imperio. Su objetivo, aniquilar a los movimientos insurgentes que han puesto 'en peligro' el sistema 'democrático' colombiano.

Todos sabemos (hoy más que ayer) que Kissinger, la CIA y otros centros de la contrainsurgencia yanqui, más unas cuantas grandes transnacionales (como la ITT) estuvieron de frente en el golpe militar que asesinó a Allende y desató el gorilismo más feroz, durante 17 años, en la sufrida Chile.

Con la cúpula militar argentina (comandada por Videla, ese gorila ascético que por poco la Iglesia le declara beato en vida) estuvo toda una estrategia USA, hasta que cometieron el error de 'invadir' las Malvinas. Solo entonces, 'el gran hermano' tuvo que desenmascararse y apoyar la contra invasión inglesa, que masacró a los pobres conscriptos que la gorilocracia había enviado al matadero.

Con el 'inofensivo' título de 'las joyas de la familia' la CIA acaba de decodificar 30 años de acciones y planes siniestros contra países y liderazgos que 'se han atrevido' a desafiar al imperio. Como esos asesinos 'arrepentidos' ha quedado revelado que, por ejemplo, planeó más de 600 asesinatos de Fidel Castro, amén de otras agresiones y actos de terrorismo contra la isla revolucionaria. Solo que, como diría el propio Fidel, 'el buen dios' le protege y le permite seguir con vida.

Abiertamente, desde un púlpito de signo cristiano, un predicador muy amigo de Bush proclamó la necesidad de asesinar al Presidente Chávez. Con mucha suerte pudo escapar del asesinato este líder venezolano, durante las 48 horas que duró el golpe 'democrático' de abril del 2002, cuyo 'presidente' (que era presidente de las cámaras de producción de Venezuela) fue rápidamente reconocido por Estados Unidos. Por ello, tiene nada de exageración que Hugo Chávez hable con frecuencia de que el imperio más la ultra reacción local, estén planeando su asesinato, como última medida para cortar el tránsito hacia el socialismo siglo veintiuno.