La Concertación es incapaz de
democratizar al país, por sus estrechos compromisos y vínculos con los grupos
económicos. La política de los “acuerdos” con la Derecha y con quienes se
reparten las riquezas, es la trampa utilizada para engañar a los trabajadores y
al pueblo y para llegar al punto en que nos encontramos.
· Con un país que
es prisionero de tratados internacionales, económicos, políticos y militares,
que los trabajadores no conocen, a pesar de ser sus principales víctimas.
·
Con una Constitución heredada de la Dictadura, que impide que recuperemos
nuestras riquezas básicas y que otorga toda suerte de garantías a los grupos
económicos y a sus representantas políticos.
Con un gobierno incapaz de
castigar a quienes cometieron desde el Estado los brutales crímenes en contra de
nuestro pueblo y en contra de la humanidad.¡Los trabajadores y el pueblo deben
discutir abierta y libremente todo lo que tiene que ver con el rumbo de la
nación!. ¡No deben aceptar el chantaje terrorífico de una vuelta al pasado!
¡Deben rechazar las amenazas y mentiras que buscan acallar la voz de los
trabajadores!.Los trabajadores y el pueblo deben exigir mayor libertad y
democracia para expresar sus demandas, para movilizarse por sus legítimos
intereses, para impedir que cualquier potencia extranjera o grupo de empresarios
-- o sus representantes políticos -- hablen a nombre de los trabajadores y del
pueblo chileno.
Los trabajadores son los que producen, los que mueven el
país cada día con su esfuerzo y sacrificio, pero nadie los escucha y consulta.
Toda la riqueza ha sido creada con su trabajo, pero sus frutos los gozan unos
pocos, amparados en un sistema antidemocrático, represivo y excluyente.Los
trabajadores deben responder con fuerza y decisión combativa, no deben permitir
la insolencia y prepotencia empresarial. Cuando el empresariado enfrenta a
trabajadores débiles y desorganizados, aumenta la explotación y la represión
sindical, porque sabe además que cuentan con el respaldo del Gobierno de
turno.